viernes, 14 de agosto de 2009

unos pasos de algún lugar

Ella tuvo un sueño muy raro esa noche.
Llamó "raro" a cualquier cosa que no pudo escribir con palabras precisas, llamó "raro" a aquello que la gente parecía raro, no para ella. O a revés.
Así fue, un sueño "raro". No supo acertar sus sentimientos, emociones.
O intentó trivilizar lo sucedido con una palabra menos "fuerte".

Diría que era triste y aterrador.

Vio que estaba bajo de la tela de estrellas, muchas estrellas, grandes y pequeñas, fluyendo juntas formando un río de estrellas. Una vía.
Estaba sola en el jardín, tranquila. Comió una pera del jardín. Fresca y dulce.
Sólo oyó la música de las hojas rozándose y el canto harmónico de los insectos.
Disfrutó de las brisas de noche al lado de un pozo.
Pensó en él. ¿Estará pensando en mí? ¿Será un amor correspondido?
Recogió el agua en un cubo para tomar un baño. Para estar impecable.
Estaba oscuro, no veía bien el agua. Dudó.

Reinaba un aire de tranquilidad.
El tiempo parecía eterna.

Se despertó sola.

Era una mañana como cualquier otra. O no.
Oyó un grito.
Salió de su casón y adentró esa senda.
Le condujo hasta una playa cuyo paisaje rompió con el antes vivía Ella.
Había buques o cosas que no sabían qué nombres asignarlos. Enormes, bloquearon la línea horizonte de la mar.
Vio personas inertes en la playa, en postura extraña. No parecían tener vida.

¿Qué hacían allí?
¿Cómo que ni siquiera se dio cuenta a poca distancia de su casa?

Bajó a la playa.
Pareció ver hundir sus propias pies en caras púrpuras de bevés muertos.
Su aliento entrecortaba.
Una ca ra de un niño bajaba con la presión de su pie.
¿Esaban muertos o no?
¿Porqué bajo sus pies?
INtentó disminuir esa presión que ejercía su pie, pero por cada paso que daba, las ca ras hundían.
No quería estar allí. ¿Porqué ocurrió aquello?

Creía que estaba perdiendo conciencia.
No pudo más.

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